Y duele doble, terminar un buceo y los oídos, aunque son necesarios los dos, duelen. Porque escribo esto, porque hoy me duele, y no me duelen precisamente los oídos, me duele el alma, por hacer algo necesario en este momento pero que al mismo tiempo que no quería, algo así como terminar un buceo por no poder compensar. Puedo escribir muchas cosas positivas al respecto, pero en este momento, creo que es necesario aceptar el dolor y vivirlo, para que pueda pasar y que no se quede guardado por evitarlo, para sanar y seguir intentando.
Un abrazo desde el fondo del mi alma adolorida a mis pocos o muchos lectores.
Buzo 29