miércoles, 25 de enero de 2012

Duele

Bucear a veces duele, como puede doler la vida misma, a los que quiero convencer que practiquen el buceo, cuando lean esta afirmación, no se que tanto les queden ganas. Tengo que confesar que a veces duele. ¿Cuándo? cuando no puedes compensar la presión del agua con los oídos, que con una o varias habilidades muy sencillas se logra hacerlo, el problema es que a veces por problemas respiratorios, no podemos realizarlo y duele. Duelen los oídos y si sigues intentando te los puedes lastimar o hasta reventar, por lo que en esos casos hay que terminar el buceo.
Y duele doble, terminar un buceo y los oídos, aunque son necesarios los dos, duelen. Porque escribo esto, porque hoy me duele, y no me duelen precisamente los oídos, me duele el alma, por hacer algo necesario en este momento pero que al mismo tiempo que no quería, algo así como terminar un buceo por no poder compensar. Puedo escribir muchas cosas positivas al respecto, pero en este momento, creo que es necesario aceptar el dolor y vivirlo, para que pueda pasar y que no se quede guardado por evitarlo, para sanar y seguir intentando. 

Un abrazo desde el fondo del mi alma adolorida a mis pocos o muchos lectores.

Buzo 29